Se acabó el tiempo de gracia. Durante años, los consultores web avisamos de que esto llegaría. Desde el 28 de junio de 2025, la European Accessibility Act (EAA) es de obligado cumplimiento para la mayoría de productos y servicios digitales en la Unión Europea.

Si tienes un ecommerce, una web de servicios bancarios, transporte o simplemente vendes al consumidor final, ya no es una cuestión de «responsabilidad social corporativa» o de «quedar bien». Es una cuestión legal.

En Piropa, hemos visto cómo muchas empresas en Sevilla se han apresurado a instalar «parches» de última hora. Hoy te explicamos por qué esos parches no sirven y cómo abordar la accesibilidad desde la ingeniería real.

¿Qué exige exactamente la Ley?

La directiva europea no se inventa nada nuevo, sino que hace obligatorio lo que ya era un estándar técnico: las WCAG 2.2 (Web Content Accessibility Guidelines) en su nivel AA.

En resumen, tu web debe ser perceptible, operable, comprensible y robusta para personas con:

  • Discapacidad visual (ceguera, baja visión, daltonismo).
  • Discapacidad auditiva.
  • Discapacidad motora (incapacidad para usar un ratón).
  • Discapacidad cognitiva.

Si tu web impide que una persona ciega compre un producto usando un lector de pantalla, estás discriminando. Y ahora, esa discriminación conlleva sanciones económicas.

El test de los 3 errores que fallan el 90% de las webs

No necesitas ser un experto para detectar si tu web tiene problemas graves. Haz estas tres pruebas ahora mismo:

1. La prueba del tabulador (Navegación por teclado)

Olvídate del ratón. Intenta navegar por tu web usando solo la tecla Tab.

  • ¿Puedes llegar a todos los menús y botones?
  • ¿Ves un recuadro visual (foco) que te indica dónde estás?
  • ¿Puedes finalizar una compra o enviar un formulario pulsando solo Enter? Si la respuesta es no, tu web no es accesible.

2. La prueba del contraste

¿Usas texto gris claro sobre fondo blanco porque queda «elegante»? Probablemente no se lea. La normativa exige un ratio de contraste mínimo de 4.5:1 para texto normal. El diseño no puede estar por encima de la legibilidad.

3. La prueba de las imágenes (Texto alternativo)

Si una imagen aporta información (ej: una infografía de servicios o un botón gráfico), debe tener una etiqueta alt que describa lo que se ve. Si tu etiqueta alt está vacía o dice «IMG_2026.jpg», un usuario ciego no sabrá qué hay ahí.

Cuidado con los «Widgets Mágicos» (Overlays)

Este es el consejo más importante que te daremos hoy: Huye de los plugins que prometen «Accesibilidad en un clic».

Seguro que los has visto: esos iconos de una persona en silla de ruedas en la esquina de la web que despliegan un menú para cambiar colores o aumentar la fuente. Se llaman Accessibility Overlays.

Aunque parecen una solución rápida y barata:

  1. No arreglan el código: Si tu HTML está mal estructurado, el plugin no puede arreglarlo para un lector de pantalla.
  2. Ralentizan la web: Añaden scripts pesados (malo para el WPO y el INP).
  3. No protegen legalmente: Ya existen sentencias en Europa donde se ha multado a empresas que usaban estos widgets porque la web de base seguía siendo inaccesible.

La accesibilidad no se instala. Se construye.

La Solución Piropa: Accesibilidad Nativa

En Piropa no ponemos parches. Desarrollamos webs accesibles desde el núcleo (Native Accessibility).

  1. HTML Semántico: Usamos las etiquetas correctas (<header>, <nav>, <button> en lugar de <div>) para que los navegadores entiendan la estructura.
  2. Etiquetado ARIA: Cuando hacemos componentes complejos (como acordeones o pestañas), añadimos atributos ARIA para informar a la tecnología de asistencia sobre qué está pasando (ej: «Pestaña expandida»).
  3. Diseño Inclusivo: Nuestros diseñadores UX comprueban el contraste y el tamaño de las fuentes antes de escribir una sola línea de código.

Conclusión: Un mercado olvidado

Cumplir la ley te evita multas, sí. Pero hay algo más interesante: en España hay 4 millones de personas con algún tipo de discapacidad.

Si tu competencia tiene una web inaccesible y la tuya permite navegar a todo el mundo, acabas de ganar una cuota de mercado gigantesca que estaba desatendida.

Hacer una web accesible no es solo legal. Es rentable.

Solicita una Auditoría de Accesibilidad WCAG 2.2